No obstante, la Comisión Europea estima que cada año se desaprovechan más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, es decir 1/3 de la producción mundial, de los que 89 millones de toneladas de comida en buen estado se despilfarran cada año en la Unión Europea y 8 millones en España.
Las pérdidas y el desperdicio de alimentos pueden producirse en todos los eslabones de la cadena alimentaria; en el campo, en las industrias de transformación, en la fase de distribución, en los comedores escolares y restaurantes y en las casas de los propios consumidores. Las causas no son siempre las mismas y varían según el tipo de producto, según la producción, el almacenamiento, el transporte, el envasado y por último, los malos hábitos o la falta de concienciación de los consumidores.